20 abril 2013

El Homo Arquitectónicus, especie en peligro de extinción

Por: arquiPARADOS


Lo que ahora van a leer es una texto en tono humorístico, en ningún caso pretendemos ofender a nadie. Gracias

En las antiguas tierras de Hispania, habita el Homo Arquitectónicus la especie que hoy nos ocupa y nos preocupa.
El HA, como nos referiremos a él a partir de ahora, nace abruptamente de las entrañas de su madre, unifica en forma y función todas las características propias de su progenitor el Homo Sapiens más, añádele a éste, cualidades especiales para desgranar la materia construida, en planos, volúmenes, intersecciones y configuraciones pseudoespaciales imperceptibles a priori, por el ojo inexperto o no arquitectónicamente desarrollado.

Se cría y crece en, para y por el espacio que lo rodea y envuelve, espacio que existe pero que a la vez es etéreo y onírico. Pues de la sensación misma de espacialidad se alimenta e intuye en su temprana psique sus cualidades metavolumétricas y su habilidad innata para construir castillos de arena en la playa, de aquellos polvos estos lodos, y el joven HA crece y acude a las altas esferas del conocimiento arquitectónico a beber del manantial infinito y eterno del movimiento moderno, desde este momento, hasta su muerte futura,  sagrado y consagrado hasta la sepultura.

Venerará a una única divinidad, que es una y trina al mismo tiempo, pues la misma divinidad se expresa en tres personas a la vez y al mismo tiempo, estas son: Wright, Mies y Le Corbusier, este último si cabe más poderoso que los otros dos en gran parte debido a sus gafas redondas.

El HA, habiendo sufrido lo impensable y lo improbable, sale de la universidad con fuerte capacidad para trabajar de noche y alta resistencia al sueño, por lo que desarrolla cierta visión nocturna, perdiendo a su vez cierta visión diurna. A partir de ahora, se caracterizará por su capacidad para manejar la luz y los espacios, y empeñarse en explicarnos la cualidad, cantidad y calidad de los mismos, usando frases que comúnmente incluirán palabras incomprensibles pero totalmente justificadas en sentido y sentimiento, a la par que en finalidad y causa, por lo que, si un edificio para sus ojos, no apreciara relevancia alguna, puede estar sin saberlo ante una metáfora de libertad del mismísimo alma humana, que recreara en sus huecos y voladizos (ventanas y balcones) el ritmo de la poética prosa del hombre hambriento del saber inalcanzable.

Dada la extraordinaria unicidad de este espécimen, nos vemos obligados a llamar a su protección y conservación obligatoria, catalogándolo en categoría CR, es decir, en peligro crítico, al borde de la extinción. Su situación actual es adversa, por adversa que es, que servidor que les habla, en vez de a la profesión que le debe causa dedicarse pudiera, aquí les narra una historia cualquiera.


El Homo Arquitectónicus. Escrito por arquiPARADOS para ARQUITECTITIS. www.arquiparados.com
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